16:49h. Martes, 10 de diciembre de 2019

Feminismo

Nuria Varela: “La violencia de género no es un problema de mujeres, pone en cuestión la propia democracia”

Entrevista a Nuria Varela en el programa FemiCádiz de LaFM Radio, donde habla sobre violencia de género, sobre su etapa en el Ministerio de Igualdad y sobre el feminismo en España

manada-manifestacion-jerez
manada-manifestacion-jerez

(Entrevista extraída de LaFM.es)

Si preguntas a alguna persona (mujer u hombre) que esté involucrado en el movimiento feminista o que esté empezando a dar su pasos hacia su conocimiento, el nombre de Nuria Varela seguro que aparece entre las recomendaciones de expertas de las que aprender y saber más.

Nuria Varela es periodista, autora de libros fundamentales como Feminismo para principiantes o Cansadas, además de ser experta en Género y Políticas de Igualdad. Es, sin duda, todo un referente feminista.

Tu libro Feminismo para principiantes se podría considerar una guía básica para quien quiera conocer los inicios del movimiento feminista en el mundo y para poner nombre a las mujeres que han participado en su generación.

La idea del libro es que sea una puerta de entrada al feminismo para cualquier persona de cualquier edad, para que pueda conocer de manera ordenada nuestros tres siglos de historia, que es muy larga y compleja. Feminismo para principiantes tiene una vocación de divulgación y está hecho para que sea una lectura fácil y amena con la que adentrarse en qué se ha hecho desde el feminismo, cómo se ha hecho, por qué y qué resultados se han obtenido. También tiene además una parte de genealogía, que a mí me importa mucho, donde lo que se hace es poner nombre a todas las mujeres que nos precedieron, y a algún hombre -pocos pero alguno hay-, y que abrieron esas puertas por las que hoy transitamos.

En FemiCádiz tenemos una sección llamada “machiruladas mediáticas” donde recordamos las declaraciones o los titulares más machistas que han salido en los medios de comunicación. Una de las frases que más se repiten son las de políticos o famosos diciendo eso de “ni machismo ni feminismo”, ¿les recomendamos a todas esas personas que lean tu libro?

Sí, por favor. (Ríe). Este libro (Feminismo para principiantes) tiene ya 15 años, aunque este año he hecho una edición revisada con actualizaciones y datos nuevos donde mantengo un capítulo del final -escrito hace 15 años- en el que explicaba todos esos lugares comunes, esas cosas que se dicen cuando la gente no tiene ni idea de feminismo, todas esas chorradas que se dicen y que son una soberana tontería y que lo único que indica es que esa persona no ha leído ni una frase del feminismo ni de su historia.

España está viviendo ahora mismo tiempos, podríamos decir que convulsos, hay partidos de ultraderecha y de derecha incluso que niegan la violencia de género. En Andalucía, de hecho, están regresado a la violencia “intrafamiliar”, ¿cuál crees que es el camino para intentar parar este retroceso que estamos sufriendo?

Efectivamente hay mucho trabajo que hacer pero creo que una parte de las decisiones que se están tomando en el gobierno andaluz, desde que está la ultraderecha, se pueden impugnar legalmente. Existe la Ley Integral Contra la Violencia de Género donde se define qué es esta violencia y tenemos miles de sentencias jurídicas, por lo que hay ya una solidez en ese campo. Creo que buena parte de las medidas tomadas no entran directamente dentro de nuestro ordenamiento jurídico. Además, España tiene firmados bastantes convenios importantes como el de Estambul, y nuestra propia Constitución en su artículo 9 dice expresamente que los poderes públicos tienen la obligación de remover todas las situaciones de desigualdad entre hombres y mujeres.

Creo que hay una parte política y legal para impugnar esa vuelta a momentos muy oscuros de nuestra historia, donde las mujeres éramos ciudadanas de segunda categoría y era asfixiante vivir en este país. Hay una generación que no conoció lo que fue la España franquista ni lo que la Transición supuso para las mujeres y todo lo que el feminismo trabajó en este país para deshacer todo ese armazón legal que nos impedía vivir una vida digna. Por eso creo que desde el punto de vista legal y político, hay que defenderlo.

Las armas del feminismo siempre han sido la educación, la pedagogía y la palabra, y no debemos seguir el ritmo de quienes nos quieren llevar a los ochenta. Llamar a la violencia de género “violencia intrafamiliar” no tiene ningún sentido desde ningún punto de vista, ni legal, ni político, ni académico. No hay ninguna base para hacer eso, simplemente es una puesta en escena de una ideología reaccionaria y de supremacía masculina. Todas las mujeres que han sufrido violencia saben muy bien lo que significó cuando por fin tuvimos una ley integral. Una ley que todo el mundo ataca sin que se haya cumplido, que es la gran paradoja de nuestro país, porque buena parte de esa ley todavía no se ha cumplido, aparte de que los últimos gobiernos del Partido Popular lo que han hecho ha sido recortar continuamente su presupuesto…

La violencia de género es un problema muy serio que carcome a la sociedad, no es un problema de mujeres, es un problema que pone en cuestión la propia democracia, por lo que es momento de contestar a toda esta serie de barbaridades que nos llega desde la extrema derecha de manera seria, rigurosa y no permitir en ningún momento volver hacia atrás, porque nos ha costado mucho llegar hasta aquí y solo estamos al comienzo del camino para erradicar la violencia de género.

Hablando de ese tema, la semana pasada registramos la víctima 1.000 de la violencia de género, aunque no nos cansaremos de decir que son muchas más. 2018 acabó con casi 50 mujeres asesinadas, lejos eso sí de las 76 de 2008, pero en seis meses ya han matado a 23 mujeres. La periodista Ana Bernal-Triviño decía en un artículo que esta cifra de 1.000 mujeres asesinadas es un “fracaso social”, ¿qué está fallando?

Están fallando muchas cosas. La violencia de género no son solo los asesinatos, esa es la parte más cruel, la punta del iceberg, pero por debajo, de la cantidad de violencia que sufrimos las mujeres en esta sociedad no tenemos cifras.

La violencia de género aúna dos características únicas: Es la que más víctimas tiene en todo el mundo. No es comparable con ningún otro fenómeno violento como el terrorismo yihadista. Y al mismo tiempo es la violencia que más desdén político, mediático, académico y social, provoca. Sigue estando conceptualizada como algo de mujeres y como algo menor.

Acabo de hacer un estudio con personas adultas -hijos e hijas de maltratadores- y el 100% de las personas entrevistadas tienen secuelas psicológicas serias por haber tenido un padre maltratador, y muchos también tienen secuelas físicas, problemas de sueño, de memoria… La violencia destruye nuestra sociedad por lo que hay que atajarla como el fenómeno complejo que es y atajarla desde la educación. Esa es la clave fundamental, que la educación, que la igualdad entre en las aulas. Ahí es donde realmente nos estamos jugando el futuro. Me preocupa que se esté llamando a los juzgados, como si estuvieran haciendo algo mal, a las personas que están trabajando en el único proyecto de coeducación que existe en España (proyecto ‘Skolae’ en Navarra), y que contempla todos los niveles educativos, cuando realmente se han dejado la piel para que esta sociedad sea digna y mucho mejor.

Otro agujero negro serio que tenemos es el ámbito judicial. No puede ser que haya esa resistencia a conocer -ya no te digo a tratar bien-, a formarse, a especializarse sobre la violencia de género. Que un juez, ante una violación grabada en un vídeo, vea jolgorio sexual es un agujero negro que hay que trabajar muy a fondo y muy en serio. Y como periodista tenemos que comprometernos a informar de otra manera, porque la información que se está haciendo en los medios de comunicación sobre la violencia es muy mala. No hay un relato real de qué es la violencia de género, por eso es tan fácil que la sociedad se crea las mentiras de VOX o de cualquier persona contraria a la igualdad.

¿Estamos ya cansadas de estar cansadas? ¿o todavía nos queda? 

(Ríe). Sí, ya lo escribí hace dos años en mi libro Cansadas. Ese título hacía referencia a dos acepciones de la palabra. Por un lado, estamos cansadas físicamente de las dobles y triples jornadas, de la medicalización de nuestros cuerpos, del mito de la belleza, de los tacones… Estamos muy cansadas, sobre todo, del abuso económico, de tener que ocuparnos del 80% de todo el trabajo de cuidados, que como decía mi madre: “ni agradecido, ni pagado”. Pero además, creo que estamos hartas…

Con todas las letras…

Sí. Es un cansancio físico y es un hartazgo de una sociedad que no quiere caminar hacia la igualdad. Y estamos hartas, sobre todo y por encima de todo, de la violencia, de todas las violencias que sufrimos, y estamos muy hartas del ninguneo, de que nos releguen, de la falta de respeto, de la falta de autoridad, de tanta resistencia a construir una sociedad mucho más justa. Así que sí, estamos cansadas pero eso no significa en ningún caso que vayamos a dejar de trabajar para seguir mejorando.

En un capítulo de Cansadas explicas cómo fue tu etapa como directora del gabinete de Bibiana Aído -la primera persona al frente de un Ministerio de Igualdad- y relatas lo difícil que fue trabajar en un ministerio que, diría incluso, poca gente se tomaba en serio… Y aún así, sentasteis unas bases de cómo debía trabajar la administración pública en materia de igualdad…

Fue una etapa muy difícil. La idea era preciosa, de hecho la creación de un ministerio de Igualdad es una de las recomendaciones que sale de Beijing (1995). Y por otro lado fue una etapa horrible. No nos hacía falta, pero si alguna necesitaba un máster de cómo es el patriarcado cuando se pone en pie de guerra… Eso fue lo que sufrimos en esa casa…

Aprendimos mucho de cómo, efectivamente, se las gasta el patriarcado, de cómo miente, cómo insulta, cómo pone todas las trabas… Aprendí sobre todo que es falso que todo el mundo esté a favor de la igualdad y que todo el mundo esté en contra de la violencia de género. Aprendí -sufriéndolo mucho- que el velo de la igualdad ha sido una engañiza que durante muchos años nos hacía estar en una sociedad en la que no estamos. Ahí se empezó a romper ese velo y ahora lo tenemos clarísimo porque ya está la ultraderecha en las instituciones trabajando en contra de la igualdad.

Aquel momento (con la creación del Ministerio de Igualdad en 2008) fue muy duro pero al mismo tiempo, por primera vez, se trabajó contra la trata -cosa que no se había hecho nunca antes- y conseguimos la reforma de la ley del aborto… Se trabajó mucho, se aprendió mucho y ahí está todo lo hecho. Es importante que eso no se nos olvide y por eso le dediqué un capítulo en el libro Cansadas, porque si no, tal cual trabaja el patriarcado en nuestra contra, dentro de diez años nadie se acordaría de lo que pasó. Y todo eso pasó y tiene unas consecuencias y aprendimos que hay buena parte de la sociedad que trabaja en contra de las mujeres y que tiene una tremenda resistencia a la igualdad, y eso no se nos puede olvidar.